martes, 10 de mayo de 2011

Suerte o Desgracia - Un cuento chino



Había una vez un niño pobre que vivía en China y estaba sentado en la acera, a la puerta de su casa. Lo que más deseaba en este mundo era un caballo, pero no tenía dinero. Justo ese día pasó por su calle una manada de caballos con un potrillo incapaz de acompañar al grupo. El dueño de la manada, que conocía el deseo del niño, le preguntó si quería el potro. Exultante, el niño aceptó. Un vecino, al saber lo ocurrido, dijo al padre del niño que su hijo tenía mucha suerte. El padre le preguntó por qué, y el vecino respondió: "Su hijo quería un caballo, pasa la manada y le regalan un potrillo, ¿no es eso suerte?". "Puede ser una suerte o una desgracia", contestó el Chino padre.


El niño cuidó el caballo con celo pero un día ya crecido, el animal huyó. Esta vez el vecino dijo: "Su hijo no tiene suerte: le regalan un potro, cuida de él y cuando crece, huye". "Puede ser una suerte o una desgracia" repitió el Chino padre.


Pasó el tiempo y un día el caballo regresó acompañado de una manada salvajede 100 caballos. El niño, que ya era un muchacho, consiguió cercarlos y adueñarse de todos. Y el vecino dijo: "Su hijo tiene suerte: recibe un potro, lo cría, éste huye y vuelve con una manada de 100 caballos salvajes". "Puede ser una suerte o una desgracia", respondió de nuevo el Chino padre.


Más tarde el joven se rompió una pierna mientras domaba a uno de los caballos. El vecino entonces dijo: "Su hijo no tiene suerte: el potro huye, vuelve con una manada salvaje y al domar a uno de los caballos se rompe una pierna". "Puede ser una suerte o una desgracia", insistió el Chino padre.


Días después, el reino donde vivían declaró la guerra al reino vecino. Todos los jóvenes fueron reclutados, menos el que estaba con la pierna rota. Y el vecino dijo: "su hijo tiene mucha suerte..."


COMENTARIO: La vida es así: todo lo que sucede puede ser una suerte o una desgracia. Lo que al principio parece una desgracia, en el futuro puede ser una suerte y viceversa. Uno es lo que le pasa y lo que hace con eso que le pasa. No existe la posibilidad de una cara sola, todo tiene dos polos, todo tiene dos caras, todo tiene su luz y su sombra, su amanecer y su atardecer, lo consciente y lo inconsciente. Como dijo Hermes Trimegistus "lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba" y hasta que no podamos asumir esos opuestos como formas constructivas de nuestra ser, no hay posibilidad de acceder al Proceso de Individuación. Solo a través de la aceptación de los opuestos se puede ir alcanzando un mayor grado de conciencia y una aproximación al Sí-mismo. Hacerle lugar a la dualidad y aceptarla es poco a poco ir haciéndole lugar a la unidad, a la integración, a la unión con aquello que se perdió en el Andrógino (indiferenciación con lo inconsciente) y que en cierta forma se puede ir logrando y reelaborando a través del Hemarfrodita (la integración consciente de lo incosnciente escindido).


Enfrentarnos al lado oscuro o la sombra propia, lleva a la toma de conciencia de la función y de la actitud diferenciada, esto es, aquellos sectores que hemos desarrollado en detrimento de sus opuestos. De ahí la unilateralidad y la necesidad intrínseca de poder ir trabajando dicha unilateralidad para ir abarcando aquello que queda bajo la sombra o el inconsciente. Para esto se hace necesario confrontarse e ir integrando el opuesto no desarrollado. Esta unilateralidad trae como ventaja el desarrollo de la conciencia pero como contrapartida el desprecio a lo desconocido o irracional (y que también nos conforma).


Los opuestos se presentan una y otra vez, el Introvertido tendrá en su lado oscuro la parte Extrovertida y viceversa. Si se ha desarrollado la función de los Sentimientos, la del Pensar queda subordinada y viceversa. Lo mismo sucede con la Percepción y la Intuición. el Hombre occidental a desarrollado más la Extroversión y el Pensar quedando en la parte oscura la Introversión como así también el Sentimiento.



No se trata en ningún caso de desvalorizar la Razón, sino por el contrario, valorarla en su justa medida dando cabida y comprendiendo que ésta es solo una parte constitutiva de nuestra Psique. Ir logrando que la Razón vaya aceptando como su opuesto complementario al Sentimiento, es ir dejando de lado la unilateralidad para ir abrazándose a lo complementario y por ende, ir permitiéndole al individuo ir reconociéndose y completando cada vez más. Esto es el Proceso de Individuación.


Jung dijo: "Está lejos de mi intención el querer quitar valor al don divino de la razón, esa suprema facultad humana. Pero como rectora única no tiene sentido alguno; tiene tan poco sentido como la luz en un mundo en el cual no se le enfrentase la oscuridad ... Nunca debería olvidar que el mundo subsiste porque sus opuestos se equilibran. Así también lo racional es equilibrado por lo irracional" - El Secreto de la Flor de Oro.